20 oct. 2010

Buenos y malos hábitos en bioemprendedores

El camino a la cima pasa por unos hábitos determinados. Foto: Sharat Ganapati
Tu idea de negocio ha dejado de ser una idea: ya tienes tu pequeña bioempresa, muchas ganas y un camino difícil por delante. Ahora tienes que alcanzar el éxito, sabiendo que muchas empresas biotecnológicas con la mejor idea se quedan por el camino. ¿Por qué ocurre esto? ¿De qué depende?


Depende, claro está, de muchos factores, pero es cierto también que existen ciertos rasgos que están presentes en todos los bioemprendedores con éxito, y otros muchos que caracterizan a los que no lo consiguen. Hablamos de los hábitos, de esas costumbres y actitudes que podemos cambiar con un poco de esfuerzo y que pueden hacer la diferencia.

En primer lugar, hay una serie de actitudes que debemos desterrar de nuestro entorno, ya que son malos hábitos:

  • Ignorar los buenos consejos y ser demasiado independiente. Nadie tiene siempre la razón. Tu visión se puede beneficiar de la de gente con más experiencia y perspectivas alternativas.
  • No ser capaz de delegar. ¿De qué sirve tener un gran equipo si no confías en él? No te cargues con toda la responsabilidad, saldrá mal.
  • Trabajar demasiado duro. Trabajar duro está bien, pero sin pasarse. Si no eres capaz de lograr un equilibrio entre vida personal y laboral, repercutirá en tu trabajo y en tu capacidad de enfoque. Las mejores ideas llegan muchas veces en ambientes relajados.
  • Hacer promesas que no puedes cumplir. Parece lógico, ¿verdad? Intenta no engañar a nadie.

Los buenos hábitos que debes empezar a cultivar son, por su parte, los siguientes:

  • Reconoce tus limitaciones y las de la competencia.
  • Saber conseguir dinero. La clave es siempre la misma: vete a por la financiación cuando esté disponible, así la tendrás cuando la necesites.
  • Consigue un buen equipo y cuida de él. No se trata solo de tener a los mejores talentos del sector, debes también procurar que estén contentos. Trabajarán mejor y se quedarán contigo más tiempo.
  • ¡Comunícate! Conoce tu empresa, habla con los empleados y cuéntales cómo va todo. Ellos te contarán cómo están las cosas por su parte y tendrás una visión realista y global.
  • Sé flexible. Si tu visión no funciona, cámbiala. El sector está vivo, no dejes que tu bioempresa no lo esté.


2 comentarios:

  1. Este enlace está muy bien escrito.
    Además, pienso que lo más difícil es delegar funciones.

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  2. Está muy bien escrito este enlace.
    De todo lo relacionado, pienso que lo más complicado es delegar.

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