9 mar. 2011

El misterio de la seda

A pesar de lo avanzada que está la ciencia, la naturaleza todavía es capaz de seguir manteniendo algunos secretos. Uno de ellos es la seda fabricada por las arañas, cuya producción comercial podría tener innumerables aplicaciones en los campos de la biomedicina o los biomateriales. ¿El problema? Las arañas trabajan de forma lenta y ningún laboratorio ha logrado replicar su seda.


La ciencia continúa sin rendirse, ya que el potencial de estas sedas es inmenso: cables más resistentes que los de acero, chalecos salvavidas más efectivos que los actuales, y eso sin hablar de lo que podría significar en el campo de la medicina. De momento ya se han fabricado matrices de electrodos impresas en películas de seda, que podrían utilizarse para tratar enfermedades como la epilepsia evitando los problemas que acarrean los electrodos que se implantan actualmente a largo plazo.

De hecho, aunque en muchos casos se podría modificar la seda para potenciar determinadas características, lo cierto es que el material producido por las arañas de forma natural sirve tal cual para muchas aplicaciones. Las arañas, además, producen hasta cinco tipos distintos de seda, pero no fabrican tanta a lo largo de sus vidas como para hacer rentable su comercialización.

Ante este problema, muchas de las investigaciones se están centrando en la reinvención de la seda más abundante, la de los gusanos de seda, para hacer que sea como la de las arañas: más resistente y elástica. Lo que se ha conseguido, no obstante, es un material similar a cualquier polímero.

¿Qué pasa entonces dentro de las arañas para producir esas sedas tan especiales? Las investigaciones continúan y avanzan, y de momento ya se ha llegado a la conclusión de que el agua es un elemento clave. Pero aun así, la seda de las arañanas sigue siendo un misterio.

Vía | NY Times

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