13 sept. 2010

Cómo financiar una bioempresa

Foto: Alan Cleaver
La financiación es una necesidad básica en cualquier empresa que quiera situarse en el mercado de forma competitiva, y las empresas biotecnológicas no solo no son una excepción, sino que necesitan incluso más financiación y socios que asuman el riesgo de apostar por un proyecto que puede tardar años en lanzar sus primeros productos. ¿De dónde sacar todo ese dinero? Te damos las claves.


La primera fase de la mayor parte de las bioempresas, la fase semilla (la idea previa de oportunidad empresarial a partir de una línea de investigación), no necesita demasiado: se trata más que nada de analizar la viabilidad empresarial del proyecto, y la financiación suele provenir de los propios promotores y sus contactos personales. Es el momento también de recurrir a becas y subvenciones públicas que apoyen la investigación. Iniciativas como Bioemprende te ayudarán también a localizar posibles socios en estas primeras etapas.

Las cosas se ponen serias en el siguiente paso, cuando te conviertes en start-up: decides que tu idea es viable y te pones manos a la obra. Necesitarás constituirte como empresa, alquilar algún inmueble, contratar a tu plantilla, e invertir investigación. Todo eso, sumado a los gastos de carácter estructural hará imprescindible la financiación externa. Los bancos no te ayudarán demasiado por lo arriesgado de tu situación, por lo que tendrás que acudir al capital de riesgo: además del dinero, te aportarán su experiencia y conocimientos empresariales de los que suelen carecer los bioemprendedores/as tipo.

Cuando lanzas tus primeros productos (y los vendes), te encuentras en plena fase de desarrollo. Lo más difícil ya ha pasado, sí, pero no debes estancarte, toca crecer. Lo bueno es que el acceso a la financiación es ya mucho más sencillo: los bancos ya empiezan a ofrecer créditos, tienes la oportunidad de probar en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), y el capital de riesgo ofrece una financiación mucho más elevada.

Llegamos por último a la fase de madurez, en la que el acceso al crédito bancario es ya mucho más amplio, y las opciones del capital de riesgo o el MAB mucho más sencillas. Además, si las cosas van bien se puede llegar a entrar en Bolsa, o realizar operaciones de entrada y salida de socios y accionistas (fusiones, adquisiciones, MBO, etc.).

En cada fase tenemos nuestras opciones. Tan solo hay que saber encontrarlas.

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