15 sept. 2010

La piel electrónica es ya más ciencia que ficción

El objetivo de la e-skin es que pueda llegar a dotar de tacto a robots y personas con prótesis. Foto: Agustín Ruiz
Las personas que tienen alguna prótesis ya tienen algo más cerca el sueño de poder tener sensibilidad en sus nuevos miembros, ya que las investigaciones en piel electrónica (e-skin) avanzan a pasos agigantados. ¿Un ejemplo? Dos grupos distintos de investigación de universidades americanas han logrado, a través de sistemas diferentes, sendos prototipos de piel electrónica sensible a la presión y al calor.


Por un lado, está el grupo de la universidad de Stanford, en el que llegaron a la e-skin a través de microbolsas de aire con nanodispositivos sensibles al cambio de presión y de calor. Por el otro, la universidad de Berkeley, que logró el desarrollo del tacto mediante un sistema de nanocables semiconductores que sacan provecho de elementos inorgánicos cristalinos.

Ambos avances acercan un poco la posibilidad de dotar de sentido del tacto a las prótesis, aunque se trata todavía de un futuro remoto. Sería necesaria la conexión artificial entre el sistema nervioso del paciente y la extremidad protésica, y las investigaciones en este sentido están algo menos desarrolladas.

No obstante, la finalidad médica no es la única que puede tener la e-skin. Los investigadores apuntan a otra cuya realidad puede estar mucho más cerca: dotar de tacto a los robots. Esto serviría, por ejemplo, para lograr que los robots pudiesen coger objetos sin romperlos al poder medir la presión exacta con la que hay que agarrarlos, lo que sería un paso enorme en el mundo de la inteligencia artificial.

Ambas utilidades, hasta ahora pertenecientes de forma casi exclusiva al mundo de la ciencia-ficción, están cada vez más cerca de tachar la palabra “ficción” de ese binomio. El apoyo a la investigación acaba dando sus frutos.

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