16 may. 2011

España empieza a experimentar con queroseno a base de algas

Algas por aquí, algas por allá. En un escenario en el que la búsqueda del biocombustible definitivo (aquel que pueda dar respuesta a las necesidades energéticas mundiales, ser rentable y respetar el medio ambiente), las algas continúan acumulando papeletas para convertirse en la respuesta. En Iberia, AENA y Repsol parecen ser conscientes de esto, y se han unido para empezar a producir y experimentar con queroseno a partir de algas, que esperan que sea el que haga que los aviones vuelen en unos años.


El objetivo es ambicioso y a largo plazo: lograr una alternativa renovable al petróleo del que dependen los aviones, disminuyendo así esa dependencia a la vez que se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera. Junto a las tres grandes compañías está Algaenergy, una biotecnológica que será la responsable de montar un centro de experimentación cerca de la T4 de Barajas.

En este centro se cultivarán de forma acelerada dos tipos de microalgas (Anabaena y Murielopsis), cuya riqueza en ácidos grasos las hace perfectas convertirse en la materia prima necesaria para producir bioqueroseno para aviones.

Pero no solo se investigará en la producción de este bioqueroseno: otro de los pilares del proyecto es lograr una mejora en las tecnologías de captura de CO2. En este caso se intentará capturar el gas provocado por las instalaciones de mantenimiento de los reactores de Iberia, y utilizarlo a su vez para alimentar a las microalgas.

El reparto de tareas entre las compañías, además, pare claro: AENA pondrá las instalaciones al ceder parte del terreno del aeropuerto de Barajas a Algaenergy; Repsol transformará los aceites de biomasa producidos por las microalgas en biocarburante; e Iberia, cómo no, lo probará en sus aviones.

Los primeros resultados los tendremos en cinco años, ¿serán las algas el futuro de (también) nuestros aviones?

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